Roberto Yunquera, Derecho y Ciencias Políticas

Roberto Yunquera en el evento TEDx que tuvo lugar en Tufts University el 17 de Abril de 2016

Roberto Yunquera en el evento TEDx que tuvo lugar en Tufts University el 17 de Abril de 2016

¡Hola! Soy Roberto Yunquera, estudio Derecho y Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y he pasado un año estudiando en Tufts University (Boston, Estados Unidos). A pesar de las muchas dificultades por las que atraviesa el sistema educativo americano (pensemos en el coste o la gran desigualdad existente entre distintos centros), mi tiempo allí me ha permitido darme cuenta de algunos puntos fuertes que podrían ser útiles para mejorar la educación en España. Para ello, dedicaré este post a explicar cómo las clases fomentaban el debate entre los estudiantes y los exámenes seguían un temario más flexible.

Sobre las clases, en Madrid he tenido muchos profesores para los que el temario a aprender es una lista de contenidos acotada, de manera que su objetivo es relatar los distintos hechos y teorías que componen dicho temario. Así pues, el profesor llegará a una clase con la expectativa de hablar sobre “el delito de hurto” o “las políticas de educación en España”. Tanto el desarrollo de clases magistrales, como los seminarios o las lecturas están concebidos para repetir las ideas fundamentales de cada tema que después serán evaluadas en un examen final.

En las clases en Madrid, es frecuente que se planteen preguntas para el debate de los estudiantes similares a “según el autor de la lectura obligatoria, ¿cuáles son los problemas del sistema electoral británico?” En el diseño de las clases se sitúa al alumno como un actor que no debe involucrarse en la materia, ya que su función es asimilar una serie de contenidos y encontrar la única respuesta correcta a una pregunta como la anterior. Es cierto que tener un buen dominio de las teorías de grandes investigadores sobre un tema es necesario para poder aprender, pero ello ha de ser el punto de partida y no el objetivo final de una clase. Determinar que los estudiantes deban debatir sobre cuestiones que concedan mayor protagonismo a su capacidad de razonamiento hará que, además de entender las teorías de otros investigadores, podrán ser críticos con ellas. Ejemplos de estas preguntas serían: “¿Son válidas las teorías del autor respecto del sistema electoral británico si se aplicasen al sistema electoral español?” o “¿crees que el autor acierta al explicar los problemas del sistema electoral británico?” Al enfrentarse a este tipo de debates con ayuda del profesor y del resto de sus compañeros, podrán desarrollar una forma de pensar madura y crítica.

En Tufts, por su parte, se trataba de fomentar aquella forma de pensamiento mediante la fórmula del temario abierto. Así, el profesor no ofrecía una lista de contenidos sobre los que versará cada clase, sino que establecía una lista de lecturas obligatorias que cada estudiante deberá leer antes de cada clase. Así, durante el desarrollo de la clase, el profesor simplemente planteaba situaciones que podrían cuestionar la validez de las teorías relatadas en las lecturas, de manera que los estudiantes debían utilizar sus propias ideas para criticar, defender o completar las teorías relatadas en las lecturas obligatorias. Por ejemplo, en lugar de dar una clase sobre “Nuevas Tendencias en Relaciones Internacionales”, el profesor nos planteó la siguiente cuestión: “¿Creéis que las teorías de Henry Kissinger sobre la Guerra Fría siguen vigentes hoy en día?”. Esta forma de plantear una materia permite al estudiante encontrarse frente a un mundo lleno de preguntas aún por resolver, en el que se pide su participación creativa para aportar una idea razonada.

Es cierto que este diseño de las clases es más sencillo en unas disciplinas que en otras. En clases sobre las relaciones entre Estados Unidos y China, por ejemplo, las posibilidades de debate son más amplias que en otras que tratan sobre la Ley del Mercado de Valores. En Derecho, el objetivo de las clases es dar a conocer el contenido de un texto legal para que pueda ser aplicado a unos hechos cuando sea necesario, de manera que las opiniones de los estudiantes suelen quedar en un segundo plano. Ahora bien, ello no implica que la opinión sea irrelevante. De hecho, para explicar la legislación hipotecaria en mi clase de Derecho Mercantil (“Business Law”) el profesor invitó a un juez local para debatir de qué manera la legislación en esta materia en Estados Unidos constituía una solución jurídicamente adecuada al problema social de los desahucios y la protección del crédito.

Este diseño de las clases y el temario se ve completado por un planteamiento diferente respecto de las formas de evaluación continua a lo largo del semestre. Dado que no hay una lista de contenidos que son evaluables, en Tufts no tenía que completar pruebas tipo test para verificar que he leído el capítulo del manual correspondiente, por ejemplo. Las evaluaciones estaban formadas por un ensayo que consistía en la aplicación de una teoría extraída de una lectura obligatoria a otros hechos diferentes, para verificarla, o en la comparación de dos teorías contradictorias que explican unos mismos hechos: “Cómo explicar la posición de Estados Unidos frente a Siria” o “por qué las teorías de los liberales ingleses en el siglo XIX no explican la democratización alemana”, son algunos ejemplos. Para responder a una pregunta de este tipo primero es necesario exponer brevemente el relato de los hechos que el estudiante va a analizar para poder, después, aplicar las teorías contenidas en las lecturas obligatorias a esos hechos. Finalmente, el estudiante determinará los aciertos o conflictos resultantes de la aplicación de un conjunto de teorías a los hechos planteados. Esta forma de evaluación requiere, además de memoria y capacidad de síntesis, de una forma de pensar más crítica.  

Como dije antes, la evaluación continua en Tufts estaban formadas por un ensayo (dos como máximo). Criticar una teoría desarrollada en un libro por un académico reconocido requiere tiempo, mucho tiempo. Los trabajos semanales que muchos profesores establecen como forma de evaluación continua en Madrid, dificultan mucho esta labor de digestión de los materiales requeridos para producir análisis críticos de los mismos.

De nuevo, hay muchos puntos que pueden ser mejorados en el diseño de los estudios en Estados Unidos. Pero estudiar los materiales no con el objetivo de completar un test que demuestre que he completado mi deber, sino con el objetivo de buscar puntos fuertes y débiles, o compararlo con lo que ocurre en eventos de actualidad, permite un desarrollo académico más sólido y apasionante.

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