Ramón Rodrigáñez Riesco, Ingeniería Industrial

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Ramón Rodrigáñez en la universidad de Columbia, EEUU.

Me llamo Ramón Rodrigáñez, tengo 23 años, y estoy estudiando un Master en “Management Science & Engineering” en la universidad de Columbia gracias a una beca Fulbright. Se trata sin duda de una gran oportunidad para un ingeniero como yo, ya que me gustaría enfocar mi carrera hacia la consultoría estratégica y el emprendimiento. Previamente estudié un doble Grado y Master en Ingeniería Industrial entre ICAI (Madrid) y la Ecole Centrale Paris (Francia).

En esta reflexión acerca del sistema educativo español me gustaría resaltar dos problemas que tienen que ver con la relación entre universidad y mundo laboral, y considero realmente graves.

El primero de ellos es que nuestro sistema y nuestros profesores no fomentan la ambición entre los alumnos por enfrentarse a grandes retos y salirse del camino más tradicional. La mayoría de los estudiantes se acaba limitando a estudiar una serie de asignaturas y seguir un camino profesional convencional sin plantearse tener un verdadero impacto en el mundo. Un profesor de ICAI decía con razón que: “La única diferencia entre los estudiantes del MIT y de ICAI es que, mientras que los de ICAI quieren trabajar en Iberdrola, los del MIT quieren crear Iberdrola”. Como CEO y co-fundador de la red de talento NOVA en España, he podido conocer a muchos alumnos brillantes de toda nuestra geografía que me han explicado la gran falta de preparación y de información acerca de las salidas laborales. En mi experiencia, he visto que claramente no tenemos menos talento que los franceses o los americanos: simplemente no tenemos las mismas ganas de tener impacto.

Creo que entre las causas de este problema está que desde el profesorado y la academia muchas veces se menosprecia el mundo empresarial, sin tener en cuenta que la mayoría de estudiantes acaban trabajando en el sector privado. También creo dejan mucho que desear los servicios de carreras profesionales, que no son capaces de guiar a los alumnos entre la avalancha de información alrededor del empleo que reciben, lo que se traduce en desinformación. Además, muchas ponen trabas a las empresas para ofrecer prácticas y oportunidades de empleo tales como tiempos mínimos o incluso limitaciones sectoriales a una titulación, lo que redunda en el problema inicial.

Mi primera sugerencia a los profesores de cualquier materia es que reserven al menos dos o tres sesiones por cuatrimestre para invitar a profesionales de su sector para que expliquen de primera mano su experiencia profesional, las salidas profesionales de sus estudios, etc. Este tipo de sesiones inspira a los alumnos para perseguir retos profesionales importantes. Además, un buen profesor se debería preocupar por estar en continuo contacto con profesionales de su sector y ofrecer oportunidades de empleo y prácticas concretas para sus alumnos. Finalmente, las universidades en conjunto deberían profesionalizar sus servicios de carreras y ligarlos a la relación con sus antiguos alumnos para conseguir más y mejores oportunidades de empleo y prácticas, eliminando en la medida de lo posible las trabas de tiempo o tipo de industria.

Por otro lado, otro de los grandes problemas a los que se enfrente nuestro sistema educativo es que no se fomenta suficientemente el emprendimiento entre los estudiantes. Los jóvenes españoles son los europeos que más se plantean ser funcionarios como mejor opción de futuro con un 32%, según el informe “Young Business Talents” de 20141. Esta cifra está claramente por encima de otros países como Italia (17%), Grecia(13%) y Portugal (11%). Los españoles son además los que menos iniciativa emprendedora tienen, un 36% menos que los italianos (donde un 58% quiere emprender).

Si bien esta tendencia está cambiando y cada vez más jóvenes se plantean emprender, a nuestro país aún le queda mucho por recorrer. Mi experiencia en Francia y EEUU es que existen numerosas oportunidades y concursos que fomentan el emprendimiento y la ambición por realizar proyectos grandes entre los alumnos. Yo mismo voy a coger este año una asignatura llamada “Lean Launchpad”, en la que en una semana dedicada únicamente a la asignatura, trataremos de sacar adelante una idea de negocio en equipos de estudiantes del MBA, ingenieros y otras titulaciones.

Creo que desde la Administración se podría revertir esta situación permitiendo, por ejemplo, el desarrollo de proyectos emprendedores como TFG o TFM, una práctica todavía casi imposible en España.

Además, los profesores universitarios podrían fomentar este emprendimiento desarrollando competiciones internas en los que permitan juntar a alumnos de distintas titulaciones para lanzar ideas. No es difícil encontrar financiación pública o privada para este tipo de competiciones, simplemente un grupo de profesores motivados que lo quieran sacar adelante.

Así pues, la falta de ambición profesional por tener un impacto real en el mundo y la baja tasa de emprendimiento entre los estudiantes españoles son dos problemas graves de nuestro sistema educativo que podemos y debemos solventar. No obstante, sólo parte de la solución depende de las universidades y de la Administración, y más que nunca necesitamos profesores que inspiren a sus alumnos a perseguir grandes retos profesionales y emprendedores que les permitan crecer como profesionales y tener verdadero impacto en el mundo.

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