Laura Estrella Blaya, Derecho y Economía

IMG_0180

Laura en Hawai durante su año de intercambio en Estados Unidos

Hola, soy Laura Estrella, tengo 21 años y estudio Derecho y Economía en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Hace ya dos años tuve la oportunidad de cursar tercero de carrera en la Universidad de California, San Diego (UCSD) con el programa de intercambio de “Movilidad No Europea” que oferta la UC3M. En su vertiente más académica, aquella experiencia me sirve hoy para reflexionar sobre las posibilidades de mejora del sistema educativo español en la Universidad.

Coincido con ACTÚA en que el sistema español estándar presenta una metodología pedagógica deficiente. Concretamente, y desde mi doble perspectiva de cursar estudios cuantitativos – Economía – y cualitativos – Derecho – (por no meternos a filosofar sobre la clasificación de las ciencias), creo que nuestro sistema adolece de aprendizaje conceptual en los primeros y de pensamiento relacional en los segundos; es aquí donde podemos aprender mucho de la metodología americana.

Cuando digo que los estudios cuantitativos adolecen de aprendizaje conceptual me refiero a que el énfasis no se pone en los conceptos sino en la mecánica. Por conceptos me refiero al significado de las fórmulas y los modelos; a las ideas, intuiciones y reflexiones que hay detrás de ellos. Pues bien, en el sistema español, lo importante parece ser resolver el mayor número de problemas y de la máxima dificultad, pero no entender estos conceptos. Aprendemos la mecánica de memoria, aplicando repetidamente el mismo procedimiento cuando se nos presenta un determinado tipo de ejercicio, pero realmente no sabemos qué estamos haciendo, ni qué significa realmente o qué ideas tratan de representar matemáticamente esas fórmulas y modelos. Por ejemplo, los estudiantes de Economía no aprendemos por qué el tipo de cambio baja cuando bajan los tipos de interés; somos unos fieras calculando cuánto bajará, pero no sabemos por qué. Y es porque no se pone el énfasis en los conceptos o en las ideas, sino en la mecánica y en el cálculo. Esto es algo impensable en el sistema americano, donde tienen claro que lo importante es que el estudiante salga de clase con la idea esencial interiorizada; quizás no será capaz de resolver problemas tan complejos – numéricamente – como los estudiantes españoles, pero el concepto lo tendrá claro para toda la vida. No obstante, creo necesario enfatizar que la excelencia en los estudios cuantitativos no pasa, a mi juicio, por sustituir una cosa por la otra sino por ser capaces de armonizar ambas fortalezas: la idea o el concepto y la mecánica.

En los estudios cualitativos, yo creo que la carencia en nuestra enseñanza universitaria es de pensamiento relacional, es decir, de ser capaces de poner en relación unas ideas con otras de forma integradora. Sé que es el ejemplo típico pero mientras que aquí me han llegado a preguntar “el punto 9.3 del temario”, en EE.UU. las preguntas de desarrollo eran del tipo “utilizando todas las teorías estudiadas en clases sobre factores que influyen en la participación electoral, argumente qué puede explicar, en su opinión, que la tasa de participación en las elecciones de EE.UU haya caído alrededor de un 20% en el último siglo”. No me entendáis mal, la memoria es una herramienta fundamental y necesaria; si no hay contenidos en la cabeza, no hay nada que relacionar; además, es muy útil – y en ocasiones necesario – que esos conocimientos perduren en el tiempo. Pero la cuestión es que por sí sola, es insuficiente. Es necesario, además, exigir que seamos capaces de relacionar esas ideas entre sí, pues relacionar indica que hay una comprensión detrás de cada idea, en sí misma y en su contexto.

Hasta aquí en cuanto al qué falla o al qué falta; en cuánto a cómo debería cambiar la metodología para incentivar el pensamiento conceptual y relacional, creo importante que los cambios se den en toda la cadena de aprendizaje. Sin ánimo de ser exhaustiva, estos son en mi opinión algunos de los pasos que se podrían dar:

Las explicaciones del profesor, especialmente en los estudios cuantitativos, deberían centrarse en esos conceptos de los que hablaba antes: de qué ideas parten esos modelos o fórmulas, qué significan (literalmente “ponerlos en palabras”) y cuál es la intuición que hay detrás. El objetivo de la clase debería dejar de ser “intentar ver todo el temario que corresponde a esa sesión” para pasar a ser “entender las ideas principales/la esencia de cada tema”. Lo demás es algo que debe y puede hacer el alumno por su cuenta.

– No obstante, en ese trabajo individual del alumno, son muy importantes los materiales que el profesor proporcione. En España, tenemos la curiosa percepción de que basta con remitir a los alumnos a alguno de los múltiples manuales recomendados. Sin embargo, en EE.UU., las lecturas están mucho más guiadas e incluso los profesores proveen sus propios apuntes. En este punto seguro que muchos pensaréis eso de que “la Universidad no puede ser el colegio”, pero quizás en materia de pedagogía sí que debería tratar de serlo un poco más. El objetivo no debería ser ponérselo más difícil al alumno sino todo lo contrario.

– En cuanto a las actividades a realizar, creo que debemos aprender del modelo americano a exigir la realización de ensayos. Estos no deben ser los habituales trabajos de recopilación de información sino una verdadera investigación o análisis que incluyan argumentos y tesis propias. Considero que es algo importante tanto en los estudios cuantitativos como en los cualitativos, pues en los primeros ayuda a verbalizar las ideas que de otra forma solo se manejan matemáticamente y en los segundos es una forma de incentivar ese pensamiento relacional del que hablábamos antes.

Las preguntas de los exámenes también deben adecuarse a ese doble objetivo de estimular tanto la memoria como el pensamiento relacional y conceptual. Por ello, deberían incluir preguntas de distinto tipo: definiciones, preguntas cortas y tipo test para la concreción junto con la elaboración de ensayos como el que poníamos antes de ejemplo. En los estudios cuantitativos, es muy importante pedir a los alumnos que expliquen sus razonamientos y conclusiones en palabras, que ejemplifiquen con casos reales y que analicen situaciones de actualidad.

Estas son solo algunas de las medidas que se aplicaban en UCSD y que se podrían tomar para mejorar la metodología de nuestro sistema educativo. No obstante, para ello, me parece fundamental que el profesor tenga libertad a la hora de organizar su asignatura. En EE.UU, el profesor tiene gran libertad para decidir el número de horas a impartir a la semana, en cuántas sesiones se estructurará y cuál será la metodología y el sistema de evaluación. En cambio, en España, el sistema es excesivamente rígido, desatendiendo el hecho de que no todas las asignaturas tienen las mismas necesidades ni son estructurables de la misma forma. El profesor, si es bueno (y ahí es donde entra el diseño institucional – el segundo pilar de ACTÚA-) es el que mejor puede saber cómo impartir su asignatura.

 

 

 

 

 

 

No comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *