Repensar las Humanidades. José Zalabardo

«En ACTÚA creemos que, con los ojos abiertos para conocer cómo funcionan otros sistemas educativos, sabremos reconocer las virtudes del nuestro y también mejorar sus carencias. Para ello nos hemos acercado al despacho de José Zalabardo (Madrid, 1964), licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y hoy director del departamento de Filosofía de University College London. Ha conocido las grandes diferencias en la inserción laboral de los estudiantes de Filosofía en Inglaterra y España, así como las diferentes metodologías docentes. La memorística frente a la capacidad de análisis, los procesos de contratación del profesorado y la organización de las universidades son, según Zalabardo, temas cruciales para apuntar en nuestra agenda de reformas.» 

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En España, las salidas profesionales a las que puede acceder un licenciado en Filosofía son muy limitadas, mientras que en Reino Unido es frecuente encontrar consultores, banqueros y profesionales de variados tipos que han estudiado una carrera de Humanidades. ¿A qué se debe esta diferencia?

 No sé si puedo decir a que se debe la diferencia, pero puedo explicar qué creo que ven las empresas en los licenciados de humanidades en Reino Unido. Creo que la gente que sale con un buen título de una buena universidad de una carrera de humanidades, por ejemplo, de Filosofía en UCL, es gente que sale con una gran capacidad de análisis. También tienen una gran capacidad de entender problemas abstractos que pueden modelar de la manera que consideren oportuna. Tienen una gran capacidad de expresión, de síntesis y también de aprender, de comprender una situación y aprender las instrucciones requeridas. Mi impresión, hablando con estudiantes egresados, es que esto es lo que busca la banca y el mundo financiero. No buscan gente a la que hayan enseñado las teorías económicas o empresariales de hace cinco años, sino a gente que sea capaz de aprender rápido y que sea capaz de seguir al día durante toda su carrera laboral.

La razón por la que esto no pasa en España, creo que puede ser consecuencia de la combinación de dos factores. Quizás las carreras de Humanidades en España no proporcionan este tipo de formación a sus estudiantes, o no lo hacen en la medida en que se hace aquí. Pero por otro lado es una cuestión de falta de información por parte de los empresarios, que no han acabado de entender que eso es lo que realmente hace a un empleado productivo. Quizá se busca otra cosa que no es lo que deberían buscar.

 

A lo largo de tu trayectoria académica has conocido distintos modelos de docencia en Filosofía, en concreto en España (Universidad Autónoma de Madrid), Reino Unido (St Andrews, University College London) y Estados Unidos (Michigan). ¿Qué diferencias has encontrado entre la enseñanza anglosajona y española de Filosofía, y cuáles consideras que sería positivo incorporar y mantener en España?

 Creo que en España la enseñanza es más memorística, se centra más en la transmisión de datos. Hay mucho énfasis en la historia, con una cobertura completa de la Filosofía: presocráticos, Grecia clásica, Grecia helenística, Edad Media, etc. Sin saltarse nada. Lo cual está muy bien sobre el papel, pero si estás estudiando tantos autores y movimientos es imposible profundizar en ellos. Simplemente no da tiempo. Aquí no hay esa aspiración. Por ejemplo, en UCL, enseñamos aquello de lo que sabemos. No enseñamos Filosofía medieval porque no tenemos nadie que sepa de ella en profundidad, enseñamos mucha Filosofía griega porque tenemos gente especialista. Creemos que la mejor manera de educar es que da un poco igual si estás hablando de Hegel o Aristóteles, sino que se trata de hablar de quien sea, pero con conocimiento de causa y profundidad.

Quizás la cobertura histórica que sacan nuestros estudiantes es mucho más incompleta que la que hay en España, pero aquellos autores y movimientos que sí han estudiado, los han estudiado en profundidad. De tú a tú. Leyendo los libros y estudiando las cuestiones que plantean. En Inglaterra también hay más énfasis en la actividad de hacer Filosofía, más que en aprender doctrinas y movimientos. Hay un énfasis en entender los problemas filosóficos y aprender a lidiar con ellos. Se enseña a hacer lo que hace un filósofo cuando se plantea un problema filosófico. Por lo tanto hay mucho énfasis en la discusión en clase, que requiere, por supuesto, grupos pequeños que no siempre son fáciles de organizar. También hay énfasis en la escritura, en escribir ensayos y libros en los que el estudiante no simplemente repite lo que se ha dicho en clase, si no que intenta de alguna manera conformar sus propios razonamientos. Éstas son las diferencias principales. Evidentemente, el mayor nivel de conocimiento de datos filosóficos que tienen los estudiantes de España es algo valioso, pero puesto que el tiempo es limitado y hay que elegir, me parece que es mucho más importante que los estudiantes adquieran habilidades de razonar y escribir. De alguna manera esto también tiene relación con lo que hemos hablado en la pregunta anterior: son el tipo de habilidades que te convierten en un candidato atractivo para un trabajo en prácticamente cualquier ámbito.

 

El enfoque anglosajón, más centrado en la creatividad, la capacidad de análisis y la investigación que en la memoria, se refleja en una cultura académica de un tipo determinado. En Reino Unido existen editoriales de gran prestigio como Oxford University Press, y publicaciones constantes de artículos de temática filosófica. ¿La cultura académica es comparable en España?

En cuanto a la Filosofía analítica, que es lo que yo hago, a nivel de revistas la situación en España es bastante buena. Hay dos revistas con tradición: Teorema y Teoría. Tienen unos estándares muy buenos y están gestionadas de una manera ejemplar: al nivel al que se gestionan las mejores revistas en el resto del mundo. Si no publican los mejores artículos es porque no los reciben, pero si los recibieran los publicarían: el procedimiento de selección es correcto.

Los libros son otra cuestión. La publicación de libros académicos en España no tiene los criterios que tiene la publicación de libros académicos en Reino Unido o en EEUU: muchos de los libros que se publican en editoriales que se dedican a este tipo de obras, me parece a mí, no tienen mucha selección. Se publica lo que se les presenta y en muchos casos el autor corre con los gastos de la edición, o comparte los gastos de la edición. Hay excepciones, por supuesto, pero en general muchos de los libros que se publican en España se publican en editoriales en las que no es una posibilidad que el proyecto se rechace. Y en todo caso si se rechazara sería por falta de prestigio del autor. La situación normal aquí en Oxford Univesity Press y Cambridge University Press es que si tú mandas un proyecto o un manuscrito, se manda a dos lectores que cobran por emitir un informe anónimo sobre si ese libro se debe publicar o no. En el caso de que se deba publicar, indican qué cambios se tendrían que hacer para que el libro alcance un nivel que haga posible su publicación. En España me da la impresión de que ninguna editorial funciona con estos procedimientos. Con respecto a las revistas, la cosa está bastante bien, al menos en cuanto a revistas punteras; pero el nivel de las editoriales es bastante menos satisfactorio.

 

El sistema inglés da menos importancia a la carga de clases presenciales que el español. En UCL la media de horas lectivas de un estudiante de Filosofía es de 8 a la semana, mientras que en España está en 20. ¿Qué justifica esta menor carga lectiva, es decir, el uso que se hace de las clases y del tiempo no lectivo es distinto?

Esto conecta un poco con lo que hablábamos antes de la transmisión de conocimientos, que se ve como la función fundamental de la universidad en España, al menos en Filosofía. Evidentemente si tienes que explicar a un alumno toda la Historia de la Filosofía sin saltarte nada, necesitas muchas horas. Si no ves esa necesidad, se reduce el número de horas. Como hemos dicho antes, se pone bastante énfasis en hablar y en conversar y no tanto en escribir, pero eso también requiere tiempo. Los estudiantes pasan muchas horas de su semana escribiendo trabajos para sus cursos, lo que no se podría hacer en los ratos libres cuando yo estudiaba en Madrid, ya que tenía clases durante toda la mañana. Ésta es la labor principal que tienen que hacer a lo largo de la semana: leer y escribir. En cuanto al uso que se hace del tiempo de contacto esencial con los estudiantes, creo que sí es bastante distinto. Hay, como en España, lecciones magistrales, pero éstas vienen a ocupar el 50% del tiempo lectivo. Además hay sesiones en grupos más pequeños, en seminarios, en los que el énfasis está no tanto en recibir conocimientos sino en la discusión, el intercambio de opiniones y la producción del tipo de razonamiento que llamamos hacer Filosofía.

 

Hablemos de procesos de selección del profesorado. ¿Los criterios de selección de las universidades inglesas son muy diferentes de los de las españolas?

Son muy diferentes. No sé hasta qué punto eso quiere decir que las universidades españolas tienen que adoptar los criterios ingleses. Creo que sería deseable pero para eso se necesita un cambio en el contexto. El sistema español es excesivamente burocrático y no da libertad a los departamentos para elegir a sus profesionales. Hay una razón de que sea así: se cree, no sin razón, que si se da libertad a los departamentos para que contraten a quien quieran, acabarían contratando a sus amigos y estudiantes. En la medida en la que esa expectativa es razonable, se justifica el sistema burocrático. En Inglaterra no es así, no hay ninguna traba burocrática, quitando la legislación laboral. Cada departamento contrata a quien cree que debe contratar. Para ello usan la información a su disposición: publicaciones, cartas de recomendación, etc. Podría funcionar o no funcionar en España. En una situación en la que la gente lo que quiere es contratar a sus amigos, esto es evidentemente malo: les da carta blanca para hacerlo. Lo que tiene de bueno la situación aquí en Reino Unido es que eso no es así.

Era así en sus días, en Inglaterra había tanto amiguismo como puede haber ahora en España, pero eso se acabó hace 15 años con la introducción de las Research Assessment Excercises. Desde que se introdujo este sistema, la financiación de los departamentos depende, en gran medida, de la calidad de su investigación. Eso quiere decir que todo departamento tiene un interés muy claro en que la calidad de su investigación sea muy alta. Para esto, tienen que contratar a los mejores profesionales que puedan encontrar, sean o no amigos de los que ya están allí. Eso es lo que realmente ha cambiado la situación en Inglaterra. El amiguismo que pudiera haber, antes de que yo llegara aquí se acabó completamente. Ahora, cuando se trata de contratar a alguien, el criterio claro es contratar al mejor profesional que esté dispuesto a venir. Así es como se hacen las cosas. Esto es posible gracias a cómo se financia la investigación. Si no, sería muy difícil que el sistema funcionase.

 

¿Si España adoptara este sistema anglosajón, como se haría para evitar el nepotismo?

En este momento, según entiendo cómo es la situación en España, la calidad de tu investigación individual te puede dar un sobresueldo, pero es al individuo y no al departamento. Con lo cual la calidad de la investigación que lleven a cabo mis compañeros no me afecta, son ellos los que ganan o pierden y no yo. Aquí depende del departamento entero, así que está en el interés de todos que todos hagamos la mejor investigación posible.

A la hora de plantearse si se quiere implementar este sistema, hay que entender que aquí unos ganan y otros pierden. Si vas a premiar la excelencia en investigación, eso quiere decir que va a haber departamentos que no reciban este premio y acaben perdiendo. Y si no aumentas lo fondos, habrá departamentos que reciban más y otros que reciban menos. Hay que plantearse si es lo que queremos. No puedes tener excelencia en todas las universidades del país: no hay suficiente calidad en ningún país para mantener eso. Si quieres tener excelencia en algún sitio, tienes que entender que en otros sitios los departamentos no tendrán esa calidad, o se van a dedicar principalmente a la docencia y no a la investigación. En situaciones extremas tendrán que cerrar. No veo por qué tiene que haber un departamento de Filosofía en cada universidad dentro de un mismo país. Eso sí, todo esto tiene que ser en un contexto de igualdad de oportunidades, no puede ser que el gobierno designe a la Universidad Complutense y a la Universidad de Barcelona como las universidades donde se investiga. Todo departamento debe tener acceso a la financiación según la calidad de su investigación. Siempre que haya esa igualdad de oportunidades, me parece que este es el sistema a seguir. Pero claro, tiene esa contrapartida inevitablemente.

 

Para terminar… de manera urgente, ¿qué reformas educativas introducirías en el sistema universitario español, y qué características mantendrías?

 No conozco con suficiente detalle el sistema actual en España. Evidentemente hay dos modelos claros en los sistemas universitarios. Por un lado está el que sigue España, en el que todas las universidades son más o menos iguales y da igual a cuál vaya el estudiante; se suele optar por la que está más cerca de casa. Los sitios donde se enseña bien y donde se investiga bien no reciben más apoyo, por lo tanto los sitios donde se enseña mal y donde se investiga mal no reciben menos apoyo. Éste es el sistema español y tiene sus ventajas: es más igualitario. Vayas donde vayas vas a recibir, más o menos, la misma educación y tendrás los mismos recursos.

La alternativa es una en la que hay competición, en la que hay mercado a todos los niveles, donde la excelencia se premia, y por lo tanto la carencia de excelencia se castiga, al menos en la medida que no se reciben dichos premios. Eso requeriría muchos cambios que no sé si se pueden hacer en España, porque lo primero que se requiere es competición con respecto a los estudiantes. Requiere que la gran mayoría de los estudiantes estén dispuestos a ir no a la universidad que les pilla cerca, sino a la mejor universidad que está dispuesta a admitirles. Si eso fuera así, todo cambiaría. Entonces los buenos estudiantes irían a un sitio, los menos buenos a otro… lo que empezaría a generar focos de excelencia que quizás permitirían el tipo de calidad académica que algunos echamos en falta en España. Esto iría unido a la selección de personal, ya que es más agradable dar clase en sitios donde los estudiantes son mejores, se hace buena investigación y se apoya con recursos a tu investigación. Ésta es la alternativa: un sistema en el que hay sitios mejores y peores.

Los sitios que son muy malos se terminarían cerrando. A los que les pillaba la universidad cerca, sintiéndolo mucho, tendrían que irse más lejos. A mí me parece que este sistema, si se consigue que funcione bien, es superior y preferible. Pero evidentemente tiene sus contrapartidas y lo que no sé es si en España las contrapartidas van a ser tan grandes que no merezca la pena el cambio, o si el cambio se haría tan mal y de manera tan imperfecta que perderíamos lo bueno del sistema actual sin alcanzar lo bueno del sistema nuevo. Eso no lo sé. Pero está claro que la disyuntiva que se plantea en el sistema universitario español es ésta: seguir en un sistema igualitario o intentar ir hacia uno en el que la calidad se premie y potencie.

Entrevista: Equipo ACTÚA.

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