Aumentar la autonomía de los centros y el prestigio del profesorado. Javier García Cañete

 

 La clave del cambio educativo no está en la legislación tanto como a menudo creemos. Esta afirmación puede sorprender a todos los que han presenciado la sucesión de 7 leyes educativas en las últimas décadas, pero son factores mucho más determinantes la autonomía de los centros, un modelo de financiación ligado a objetivos y, en particular, el aumento del prestigio de la profesión docente. Ésta es la posición que defiende Javier García Cañete, actualmente director del área de Educación de la Fundación Botín tras desempeñar una importante labor de gestión universitaria, desde la propia universidad y la Administración Pública.

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Si atendemos a los resultados del último informe PISA , las principales carencias del sistema educativo español son las matemáticas, la comprensión lectora y las disciplinas científicas. Sin embargo, desde el programa Educación Responsable de la Fundación Botín estáis trabajando por reforzar la educación emocional en los colegios. ¿Por qué os parece importante apostar por ella, en lugar centraros en las materias tradicionales?

Yo creo que aquí la clave no es tanto “en lugar de”, sino “además de”. Es verdad que las materias que destaca el informe PISA en relación con el sistema educativo español son muy importantes, pero en la educación hay una cuestión básica que es la aptitud con la que el alumno afronta el aprendizaje. En ese sentido es importante no sólo formar la inteligencia en el ámbito de la cognición y del conocimiento, también hay algo muy importante que tiene que ver con la parte emocional y con la creatividad. Ahí es donde nos parece que había una cierta deficiencia en el sistema educativo español, y que podíamos ayudar a mejorar en el programa Educación Responsable. Por eso nos hemos centrado en trabajar las características asociadas a la inteligencia emocional, social y los temas de creatividad. Estamos probando, por la experiencia que llevamos en más de 200 centros en toda España y ya más de 7 años de implantación, que el trabajo en estas variables emocionales y sociales está teniendo también una incidencia positiva en el aprendizaje de las materias tradicionales que recoge el informe PISA. Sin ser una consecuencia buscada en el propio programa, estamos percibiendo que la mejora del aprovechamiento académico también se produce gracias a trabajar los temas emocionales y sociales en los niños y niñas en los colegios participantes.

Recientemente, Tom Cassidy (ex-director del International Education Group en Harvard) decía a ACTÚA Por La Educación que, si él pudiera recomendar una reforma crucial en el sistema educativo español, se trataría de potenciar la autonomía y la rendición de cuentas de los centros. ¿Coincides en su análisis?

Sí creo que es muy importante trabajar el tema de la autonomía del centro en España. Estamos acostumbrados a legislar mucho sobre el ámbito educativo, a crear un marco muy rígido, y a pesar de ese marco se comprueba que hay centros que están haciendo las cosas muy bien, que están creando espacios diferentes a los que, en principio, esa rigidez podría llevar. Vemos que cuando un centro confía en sí mismo y es capaz de crear y de innovar, lo logra. Me parece que la autonomía es más déficit en España que la rendición de cuentas, ya que en este sentido cada Comunidad Autónoma ha impuesto una serie de evaluaciones en diferentes cursos, existe el informe PISA…

En cambio, en otro sentido sí creo que es importante potenciar la rendición de cuentas de los centros en España. Me parece que un modelo quizá aún no suficientemente desarrollado, pero con buenos resultados cuando se ha hecho, es financiar en función del cumplimiento de objetivos e indicadores que trazan conjuntamente el financiador y el centro. El centro debería saber lo que quiere ser, y debería saber lo que necesita para ser lo que quiere ser. Cada centro debe marcar una estrategia e indicadores de que está alcanzando sus objetivos: aumentar el número de vocaciones científicas, ciertas cuestiones de mejora de formación del profesorado… lo que sea. El cumplimiento o no de esa estrategia tiene que ir unido a una financiación. Eso redunda en la calidad educativa: si simplemente se da al centro un dinero, sin pedirle unos objetivos que él mismo se ha podido trazar, creo que no tiene ninguna eficacia.

 

El debate sobre la universidad española dedica cada vez mayor atención a su escasa competitividad en los rankings internacionales, que reflejan principalmente el nivel de la investigación académica. En España no existen incentivos a la investigación tan potentes como lo es, por ejemplo, el Research Assessment Exercise de Reino Unido. Una de las características del RAE es que favorece la contratación de profesorado universitario en términos de productividad científica. ¿Considerarías positivo implantar medidas similares en España?

El sistema universitario español, al que se critica con mucha frecuencia, no creo que sea tan malo como se dice ni mucho menos. Si atendemos como resultado a la formación del titulado, ésta es muy demandada por otros fuera: muchos de los universitarios españoles hoy están trabajando en cualquier parte del mundo, compitiendo con otros universitarios del mundo entero y ganando posiciones. Por ejemplo, el caso de la enfermería en Reino Unido, centroeuropa, EEUU, o el de la ingeniería. La formación que reciben nuestros universitarios no debe ser tan mala como los rankings establecen. Es verdad que nuestras universidades no están en esa lista de top 10, top 50 o top 100, pero también es verdad que el sistema universitario español no tiene que estar tan preocupado por los rankings sino porque hemos querido hacer otra cosa que en otros sitios no se hace: ser buenos en todo. Hemos querido generar universidades muy generalistas, y es muy difícil entrar en un ranking así. Creo que en ese sentido el sistema español puede todavía generar una manera de hacer diferente.

También, en muchas ocasiones la valoración de los méritos de un profesor en términos exclusivamente científicos me parece un error. La universidad tiene dos misiones, pero la primera y fundamental es la de educar, crear espacios de encuentro entre un profesor y un alumno. También la de investigar, pero no debería valorarse sólo la investigación.

También cometemos, a mi juicio, un error en el proceso de incorporación de un profesor a una universidad publica, al partir de una evaluación de los candidatos a las plazas de manera que se genera una fragmentación del concepto de universidad que otros países han superado. En Estados Unidos, que tiene muchas universidades en el top 10, no se les ocurre jamás evaluar profesor a profesor. Evalúan departamentos, evalúan universidades, porque consideran que será la propia universidad la que tendrá criterio adecuado para saber quiénes son los mejores para su propia entidad. Pero no someten al profesor a un proceso de acreditación personal. Me parece que ahí también hay un espacio de mejora.

Aún teniendo en cuenta lo anterior, creo que uno de los problemas que tiene el sistema universitario español tiene más que ver con la gobernanza en las universidades.

 

¿Qué aspecto concreto de la gobernanza?

A mi juicio, sin ninguna duda, la elección del rector. No es adecuado un sistema como el actual, en el que un rector que realmente quiere generar un cambio dentro de la universidad, tras cuatro años tiene que reincorporarse al entorno sobre el que ha tenido que tomar decisiones. Además, todo el equipo de gobierno tendría que tener también unas competencias y unos incentivos por resultados, con unas disciplinas de salarios vinculados a conseguir cosas determinadas: a buscar otros modos de financiación, a tener mayor capacidad de relación con el ámbito internacional, a tener socios mucho mas potentes…

Por otro lado, cada estamento dentro de la universidad tendría que tener el peso adecuado, y espacios de participación mejores que los actuales. Los alumnos probablemente tengan muchas más cosas que decir que lo que dicen ahora en muchos aspectos, y en cambio pueden tener menos que decir en la elección de un rector que ahora.

También sería positivo contar con unos espacios de profesionalización en el ámbito de la gestión mucho mayores que los actuales. La parte de la gestión y la gobernanza de la universidad tiene que desfuncionarizarse. ¿El rector tiene que ser un catedrático? Puede ser que sí, puede ser que no. El presidente de una gran universidad norteamericana no tiene por que serlo, aunque los hay que lo son.

 

Entre 2003 y 2012, la inversión pública en educación en España aumentó un 35% , lo que no condujo a la mejora de resultados PISA. A tu juicio, ¿qué conclusiones podemos sacar de este dato?

El manejo de los presupuestos siempre es complicado, y el debate no es fácil. Está comprobado en muchos sistemas educativos que una mayor financiación no necesariamente va unida a una mayor calidad. Si esa financiación no está supeditada a objetivos determinados, a proyectos concretos definidos por las instituciones u organizaciones que tengan que definirlos. Me parece que si el aumento de presupuesto en la educación no está vinculado a estos objetivos, es muy difícil que se genere un cambio en el sistema educativo. La experiencia, de hecho, es que los centros educativos mejor financiados no necesariamente son los mejores, porque el proceso educativo tiene el componente fundamental de que en el alumno se genere esa capacidad de aprender y de conocer, que no necesariamente está determinada por tener un gran polideportivo, o una piscina, o aulas equipadas con las ultimas tecnologías. Hay otros factores mucho más determinantes: ejemplos claros de esto son la autonomía y rendición de cuentas de las que hablábamos antes. Ahora bien, sin ninguna duda, la educación es una prioridad para una sociedad y es necesario financiarla bien.

Desde el comienzo de la democracia, las leyes de educación han sido 7. Si se lograra una ley consensuada y pudieras determinar dos de sus características, ¿cuáles serían?

Parto de una premisa previa: es un drama en España que haya habido 7 leyes educativas en las últimas décadas. A mi juicio, el pacto por la educación no ha sido una realidad, y era una estrategia necesaria como país, donde los grandes partidos buscaran más lo que los une que lo que los separa, que es mucho.

Por otro lado, creo que el sistema educativo no se cambia por las leyes, se cambia por otras cosas. La ley es un marco, pero no podemos creer que porque haya una gran ley se va a mejorar el sistema educativo, aunque pueda ayudar. En el sistema educativo nos lo jugamos todo en ayudar a que el profesor haga bien su trabajo y en que el alumno pueda acceder al centro en las mejores condiciones, y en que ese encuentro sea fructífero. Yo creo que -ésa es la clave.

En ese sentido, me parece que una parte fundamental es la autonomía de los centros, y en segundo lugar la mejora del prestigio del profesorado. Necesitamos que los mejores puedan plantearse la vocación profesional en el ámbito de la enseñanza. Siempre se habla de Finlandia como modelo de referencia, y el país apuesta por una cosa: cuidar mucho la carrera docente, y el acceso a ella (aunque Finlandia tiene otras dificultades). Eso les está generando unos resultados extraordinarios. Primero, porque para plantearte ser profesor realmente tienes que quererlo, y esforzarte por ello porque es difícil el acceso, y porque los profesores pueden ser repescados en otros ámbitos profesionales por su capacidad. Y a eso sí que puede ayudar una ley, a mejorar el acceso a la carrera docente.

Medidas concretas de prestigio de la profesión docente serían aumentar la exigencia del acceso a la formación universidad en este ámbito y mejorar los planes de estudio. También, generar una carrera de profesor en la que éste no esté tan limitado en su desarrollo profesional. Una persona en el ámbito empresarial puede ir creciendo a medida que va ganando experiencia, un medico también… un profesor prácticamente pasa toda su vida dando clase sin apenas cambios, y tampoco tiene incentivos económicos. Ahí, quizá, hay todo un espacio de mejora de la carrera docente. Periodos de investigación, de reciclado, formación continua, intercambios con centros fuera de España… puede plantearse todo un conjunto de actividades que generen ese prestigio de la docencia y el acceso a la profesión de los mejores.

Entrevista:  Equipo ACTÚA.

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