Jacobo Miralles, Derecho y Ade

Jacobo (derecha), en la organización de TEDx Mirasierra

Mi nombre es Jacobo Miralles Ortiz, graduado por la Universidad Autónoma de Madrid de Derecho y Administración de Empresas. A día de hoy me encuentro en Boston, trabajando con Ralph Jaccodine, profesor de la Berklee College of Music que representa a varios artistas en el mercado estadounidense. Soy consciente de que no es el camino clásico de un estudiante de Derecho y ADE, pero si escogí estudiar el doble Grado es porque quería adquirir habilidades diversas que me permitiesen trabajar en cualquier industria, ya que no tenía claro cual me atraía más. Tengo la suerte de estar aplicando elementos aprendidos en ambas ramas, aunque es probable que no ejerza como abogado durante mi carrera profesional. Mis experiencias de intercambio en Alemania y Estados Unidos se centraron en “Business”, y me permitieron adquirir perspectiva suficiente para valorar el sistema educativo español de manera relativamente objetiva (si es que la objetividad existe). Mi meta es ser mi propio jefe, tratando de impactar el mundo que me rodea.

Si hay algo que he aprendido durante mi dilatada experiencia universitaria es que ésta va mucho más allá de los libros y las clases. El periodo universitario debe ofrecer aprendizaje constante, oportunidades para compartir y desarrollar ideas, así como generar la sensación en el estudiante de que está “actuando” y no simplemente recibiendo información. En mi caso, he tenido que salir fuera de España para acercarme a dichas oportunidades. No puedo negar que he aprendido (y sobre todo estudiado) mucho durante mi época universitaria en España, pero creo que unos años que afectan de una manera tan intensa a la formación personal y profesional del ser humano deben ser organizados de manera diferente. 

Por esta razón, me gustaría expresar mi opinión sobre dos ámbitos en los que considero podría mejorar nuestro sistema: la imposición de contenido en los planes de estudio y la participación de los estudiantes en la vida universitaria.

Comencemos por la imposición de contenido. En mi doble grado de Derecho y ADE, tan solo 30 créditos de 360 (un 8.3 %) eran optativos. Asimismo, la variedad de asignaturas optativas ofertadas por la Universidad Autónoma era realmente escasa, y la experiencia de la mayoría de compañeros con los que he podido compartir opinión no ha sido positiva. Al no ofrecerse asignaturas optativas de interés, que realmente permitiesen especializarse a los alumnos en materias concretas, la actitud con la que muchos estudiantes (e incluso en algún caso, profesores) afrontaban la asignatura era pasiva. Podría incluso decirse que la concepción general es que las optativas son más fáciles y no tienen realmente importancia.

Sin embargo, en otros sistemas educativos como el americano y el alemán (en algunas universidades) más del 50% de los créditos pueden ser elegidos libremente, otorgando libertad a los estudiantes para moldear su experiencia educativa, orientándola a sus intereses profesionales y permitiéndoles comenzar la especialización de sus carreras antes de finalizar sus grados. De esta manera, los estudiantes afrontan su preparación académica de manera activa, prestando atención desde el primer año de carrera a la lista de asignaturas. A su vez, las Universidades se esfuerzan por ofrecer un abanico de posibilidades que permita a cada estudiante especializarse en la materia que decidan, incrementando el interés que estos muestran a las asignaturas optativas, mejorando su aprendizaje.

Por esta razón, considero que el sistema universitario español debería cambiar su modelo de plan de estudios, ofreciendo un mayor número de asignaturas optativas que permitan a los estudiantes tomar las riendas de su educación desde el primer momento.

En segundo lugar, considero esencial plantearnos seriamente la importancia de la participación de los estudiantes en la vida universitaria. En la mayoría de Universidades españolas se trata de relegar a los estudiantes al aula, como elementos pasivos que reciben educación. Aunque es cierto que existen asociaciones de estudiantes activas, se obstaculiza su participación en las decisiones y su presencia en el campus. Se exigen cauces administrativos de excesiva complejidad para llevar a cabo iniciativas menores (se requiere de semanas de burocracia para poder colgar un póster en un corcho), lo que desincentiva a las organizaciones a desarrollar iniciativas que involucren a estudiantes que no sean miembros de las asociaciones y por tanto reduce la involucración de los estudiantes en la vida del Campus.

Para poner un ejemplo claro, en la Universidad de Mannheim no había día en que llegásemos a clase y no hubiese al menos 4 flyers de distintos Clubs Universitarios ofreciendo cursos y actividades organizadas al 100% por estudiantes: reuniones de emprendedores, clubs de analistas financieros, iniciativas para proteger el medio ambiente…En cambio, en la Universidad Autónoma era raro el día en que encontrases algo así en tu mesa de clase.

La Universidad, aunque regulada por adultos, debe ser gobernada en gran parte por los propios estudiantes. Ellos deben tener acceso a infraestructuras y medios que les permitan poner en práctica todo lo que aprendan, afectando de verdad al mundo fuera del aula.

Por tanto, considero que debería darse un mayor apoyo a los estudiantes que deseen llevar a cabo iniciativas y permitirles acceder a todos los estudiantes sin excesivas barreras burocráticas, dando más poder a quienes deberían ser los verdaderos protagonistas de la educación. Propongo las siguientes medidas: establecer vías claras y simples para crear Clubs de Estudiantes, accesibles a todos los estudiantes; aportar mayor cantidad de fondos destinados a apoyar iniciativas de estudiantes (impresión de flyers, organización de eventos, préstamo de infraestructuras, etc.); Y reducir obstáculos burocráticos para el desarrollo de iniciativas (es preferible que se equivoquen los alumnos a que no hagan nada!) 

Ya es hora de afrontar un cambio radical en la universidad española. Lo demandan estudiantes y profesores. Hemos avanzado, especialmente gracias a iniciativas llegadas de instituciones ligadas a la Unión Europea, pero es hora de aprovechar la experiencia y las propuestas de tantos estudiantes que han viajado y estudiado fuera (también las de aquellos que han estudiado sus Grados en “casa”) para hacer del sistema universitario español una referencia en cuanto a innovación, participación estudiantil y métodos de estudio. Es tu turno. ACTÚA.

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