David Bazaga, Ingeniería Biomédica

¡Hola! Me llamo David Bazaga, soy de Madrid y ahora mismo estoy estudiando un máster en Biomedical Engineering with Biomechanics en Imperial College London gracias a una beca de postgrado de La Caixa. Antes de esto terminé el Grado en Ingeniería Biomédica en la Universidad Carlos III de Madrid y cursé el Bachillerato Internacional.

David de visita en el Grand Canyon, durante su año de intercambio en Estados Unidos

David de visita en el Grand Canyon, durante su año de intercambio en Estados Unidos

Estoy de acuerdo con el mensaje de ACTÚA de promover un cambio en la manera de enseñar y en las habilidades que se evalúan. Ya en la etapa del instituto me di cuenta del gran problema metodológico que tenemos en España a la hora de afrontar el aprendizaje. Acostumbrado a memorizar folios y folios en la ESO, me prometí que en Bachillerato no iba a pasar lo mismo y decidí cursar también el Bachillerato Internacional. Las diferencias fueron evidentes: mientras en el Bachillerato español me preguntaban “Guerra civil española: 1936”, en el Bachillerato Internacional me preguntaron “ “Los tratados de paz crean un ambiente para nuevos conflictos armados”. En relación a dos guerras explique en qué medida está de acuerdo con esta afirmación”. Para sacar un 10 en el Bachillerato español solo había que memorizar, pero para sacarlo en el Bachillerato Internacional la memoria sola no bastaba, también había que relacionar, contrastar y comparar distintas fuentes.

Esta misma metodología es la que se sigue en la etapa universitaria. Desgraciadamente, independientemente del campo, los exámenes están enfocados a la resolución de unos problemas tipo de solución mecánica, completamente alejados de una aplicación práctica, y que se olvidan tras hacer el examen. Considero, sin embargo, que mi experiencia ha sido muy positiva en la universidad española, ya que al ser la tercera generación de mi Grado los profesores eran jóvenes y flexibles, y el plan de estudios está mejor estructurado que en ingenierías más tradicionales.

Durante mi etapa en la Universidad Carlos III tuve la oportunidad de realizar un intercambio en University of California San Diego. Las diferencias con el sistema americano son abismales, y no creo que su sistema sea perfecto, pero sí que podríamos aprender algunas cosas para hacer el nuestro más dinámico y eficiente.

En primer lugar, el sistema de evaluación debería premiar el trabajo, la constancia y la excelencia académica. No pretendo lograr un sistema de evaluación como el americano donde el 80% de la clase consigue una A, pero sí un balance entre las famosas notas tan bajas en las ingenierías españolas y el sistema americano. Eso se consigue cambiando la metodología, enseñando en clase conceptos que, aunque quizá menos avanzados que los que se imparten actualmente en España, sean menos teóricos y se aprendan de una manera más profunda y aplicada de forma que no se olviden tras hacer el examen. Todavía recuerdo cómo en UC San Diego nos enseñaban a construir biosensores y, si bien hacíamos muchas simplificaciones, la aplicación práctica estaba mucho más cerca que las clases de electrónica que recibía en Madrid, donde los circuitos que resolvíamos eran más complicados, pero fallaban en explicarnos para qué servían.

En segundo lugar, y en sincronía con el segundo punto de ACTÚA, los profesores deberían tener más flexibilidad para investigar y realizar estancias cortas en el extranjero compatibles con su actividad de docente. Leía hace tiempo en un artículo cómo muchos profesores de universidades españolas hacían turnos internos para que alguien del departamento pudiese irse 2 meses a investigar, mientras los otros suplían sus clases porque la Universidad no contemplaba estas ausencias. Este tipo de comportamientos deberían cambiarse inmediatamente, ya que no solo fomentan la endogamia universitaria, sino que repelen la atracción de talento docente internacional. Si no tenemos ninguna universidad entre las 100 mejores del mundo no es por la calidad académica ni por la capacidad de los profesores, sino por las trabas a la hora de realizar convenios internacionales y promover una cultura de investigación que sitúe a España a la cabeza de la investigación básica.

El camino no es fácil, hace falta reformar la estructura de la Universidad, tanto institucional como pedagógicamente, pero creo sin duda que estamos en la dirección correcta.

 

David Bazaga

 

 

No comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *