Angharad Chandler-Davies, Idiomas Modernos y Medievales

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Angharad (derecha), en su graduación en Cambridge

Tengo 22 años y acabo de graduarme de la Universidad de Cambridge con un grado en Idiomas modernos y medievales. En este momento soy profesora voluntaria en Chile enseñando inglés en un instituto público. Soy galesa y así me criaron principalmente hablando inglés, pero también hablando algo de galés. Por eso, creo yo, los idiomas siempre me han interesado y, después de estudiar alemán en el instituto, decidí seguir con los idiomas en la universidad. Mi grado en Cambridge me facilitó empezar a estudiar un idioma nuevo y elegí español, por el bonito sonido y, obviamente, por el gran número de países en que se habla. Me costó mucho aprenderlo porque tiene una gramática tan distinta a la de inglés, alemán y galés, pero me gustó enseguida. Tras mi primer curso en Cambridge, me pasé el verano con una estupenda familia en Madrid que me acogió para que cuidara a sus niñas y les enseñara un poco de inglés. Me lo pasé genial, con la gente, la cultura y la ciudad y me hizo que cambie de opinión sobre el país en que quería pasar el año fuera, que era una parte obligatoria de mi grado.

Y, ¡elegí bien! El año que me pasé estudiando en Madrid fue fenomenal. Estudié filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y recibí la beca de ERASMUS que ofrece la Unión Europea para los intercambios de estudiantes. Aprendí mucho sobre la lengua, la literatura y la historia de España y Latinoamérica, pero me fijé en algunos aspectos del sistema educativo que se podrían mejorar. El más importante para mí era la manera de aprender y la forma de los exámenes. Me quedé algo horrorizada cuando en mi primer examen, que era de historia, me preguntaron “Los Reyes Católicos.” Y nada más. Así que repetí maquinalmente todo lo que recordaba de los reyes católicos. Y saqué un nueve. Un nueve por pura memorización. Casi sin pensar. En Cambridge las preguntas requieren mucho, pero mucho, más pensamiento. Por ejemplo, una pregunta que me dieron en un examen de la historia de Alemania fue “El desarrollo de las relaciones entre los géneros en Alemania entre 1890 y 1945 se caracterizó tanto por la continuidad como por el cambio. Analiza.” Por lo tanto, hay que crear y estructurar un argumento analizando ambos lados del asunto y, al final, decidir si uno está de acuerdo o en contra de la afirmación. Hay que memorizar un poco, pero la pura memorización te saca una mala nota sin duda. Así, claro, es mucho más difícil sacar las mejores notas, pero se desarrolla mejor la capacidad de analizar muy a fondo un asunto o un problema y exponer las ideas de manera lógica y crítica. Estas habilidades nos sirven mucho a la hora de encontrar (y mantener) trabajo.

Otro asunto que me dejó aún más horrorizada fue un episodio que me contó una amiga. Ella acababa de sacar un siete en una asignatura de traducción tras hablar con el profesor para que le subiera la nota. Había hecho un proyecto con una amiga, la nota de tal proyecto la compartían, y las dos habían estudiado todo el curso juntas así que sus exámenes eran muy parecidos. Mi amiga fue a hablar con el profesor después de recibir un seis, y le dijo el profesor “ay, con esa cara que tienes, seguro que me equivoqué con la nota”, y se la subió a un siete. A la otra estudiante, sin embargo, no se le subió la nota. Al parecer, no la encontró tan bonita. Me parece una locura que los exámenes no se corrijan anónimamente, o sea, sin saber quién los ha escrito. En el Reino Unido, todos los estudiantes tienen un número que no saben los profesores y en los exámenes no se escribe el nombre, sino ese número. Así, las notas no tienen nada que ver con el favoritismo.

No era de todo malo el sistema educativo que yo experimenté durante mi tiempo en España. Mi grado en la Complutense ofrecía una buena variedad de asignaturas que complace tanto a los que tiran hacia la literatura como a los que tiran hacia la gramática o a la historia. Estudié una asignatura de teatro del siglo de oro, que me fascinó. Las clases eran muy interesantes y se incluyeron un par de visitas al teatro. Me enamoré de Lope de Vega, y acabé por elegir una de sus obras y otra obra de Vélez de Guevara, que también estudié en la Complutense, para mi tesis final en Cambridge.

El sistema educativo en España tiene aspectos muy buenos, pero hay otros que se podrían mejorar, particularmente la manera de aprender a través de la memorización. Así los estudiantes desarrollarían mejor las aptitudes para el análisis y la crítica.

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Fëanáro Celebrindal
12 December, 2016 11:18 pm

Creo, y tan sólo apunto que creo, que no se debería analizar y juzgar el sistema educativo de un país por la experiencia de personas puntuales en diferentes universidades, con diferentes planes de estudio y con diferentes carreras. Yo estudio Arquitectura en la Universidad de Zaragoza, y aunque sí que obviamente en los exámenes tenemos preguntas de memorizar, no ha habido ninguno en el que no hayamos tenido al menos una pregunta de comparativa, análisis y desarrollo cuyo peso fuera casi la mitad del examen. Amén de que, por supuesto, en los exámenes se pide el NIP (Número de Identifiación Personal) de los alumnos. Tan sólo en ocasiones se pide el nombre del alumno en lugar del número. Pero obviamente, ningún profesor, o eso me dicta la razón, corrige un examen empezando por el nombre. Por favor, no fomenten el odio hacia el propio país, sino el enaltecimiento de los valores positivos de que disponemos. Tal vez así, y sólo tal vez, logremos aumentar el patriotismo que le hace falta a este país, la cohesión, el diálogo, la tolerancia, el desarrollo, la ilusión… y tantas otras cosas.
A todo esto, tengo 20 años. No todos los jóvenes somos borregos que no piensan por sí mismos.

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