Educar para la sociedad del conocimiento. Antonio Cabrales

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«Aunque no todo en nuestro sistema educativo es terrible, ni mucho menos, aún nos queda por hacer y para ello en ACTÚA queremos tomar nota de opiniones como la de Antonio Cabrales. Cabrales (Madrid, 1964) es doctor en Economía por la Universidad de California (San Diego), ha sido docente varios años en la universidad española y actualmente lo es en University College London. Desde el blog nadaesgratis.es escribe frecuentemente sobre el sistema educativo español. Nos hemos acercado a su despacho y le hemos preguntado cuáles son las luces y sombras de nuestro sistema y qué podríamos hacer para mejorarlo. Para Cabrales, superar la memorística e incentivar la investigación universitaria son prioridades» 

A lo largo de tu trayectoria académica has conocido de primera mano distintas metodologías en la docencia de la Economía, tanto en la universidad española (Complutense y Carlos III) como en la anglosajona (UC San Diego, University College London). ¿Cuáles son las diferencias más significativas en la manera de plantear la misma titulación en ambos sistemas, y cuáles consideras que deberíamos incorporar y mantener en España?

 

En realidad yo he enseñado en la Pompeu Fabra y en la Carlos III, en la   Complutense estuve solo un año después de acabar la licenciatura. Esto es relevante porque la contestación que voy a dar es que, en realidad, en los sitios en los que yo he enseñado en España, que son la Pompeu Fabra y la Carlos III, no hay casi ninguna diferencia con las universidades americanas o inglesas. ¿Por qué? Pues porque son las dos mejores universidades en España y la mayor parte de los profesores hemos estudiado en países anglosajones y, de manera natural, hemos utilizado los métodos que hemos aprendido en el extranjero.

 

Una diferencia significativa entre cómo se hacían las cosas en la Complutense hace 20 años y cómo empezamos a hacer las cosas en la Carlos III ahora es que en los países anglosajones había problem sets (sets de ejercicios) todas las semanas. Eso en España no existía. Cuando yo estudié uno hacia un examen al semestre, los profesores llegaban, daban sus clases, y no sabías de ellos hasta los exámenes. Los estudiantes iban a clase, estudiaban antes de  los exámenes y poco más. Los ejercicios en éstos eran más rutinarios y de hecho incluso en la Complutense, que es el único sitio en el que yo enseñé que se parece más a un sistema español más clásico, se veía la distinción de los profesores que habían llegado de Estados Unidos y los que solamente habían estudiado ahí. Se veía que los de fuera ponían más ejercicios y con más frecuencia respecto a los españoles que simplemente llegaban, metían su rollo, y como mucho preguntaban algo una vez por semestre.

 

Gracias al empuje de las mejores universidades, España ha ido convergiendo hacia un modelo donde todas las semanas el estudiante tiene que hacer algún tipo de ejercicio diseñado por los profesores. La diferencia entre cómo se hacían las cosas en el extranjero y como se hacían en España hace 20 años era grande. Ahora hay un enfoque más práctico y con más contacto en términos del material, y la práctica del material.

 

También hay diferencias con lo que pasa en la universidad fuera del aula. Una diferencia clara que hay en Inglaterra y USA con respecto a España es que los estudiantes llegan a la universidad más preparados para tener una conversación con los profesores, para presentar en público, para tener iniciativa, al menos en los sitios buenos donde yo he estado. Por ejemplo, una buena universidad como UCL está llena de asociaciones estudiantiles, los estudiantes están acostumbrados a organizarse creando asociaciones, pero eso viene de antes. En los 2 años que he estado en UCL he dado varias charlas a institutos donde los estudiantes tienen asociaciones de matemáticas, ingenierías… te llaman y te dicen «quiero saber algo de teoría de juegos y me gustaría ver un enfoque diferente al que me da mi profesor» y te piden que vengas a dar una charla completamente organizada por estudiantes. Esto se traslada a la universidad, y como se puede ver, la asociación de economía de UCL invita a premios Nobeles, organiza conferencias….Una diferencia importante entre estos estudiantes asociativos y los que quizá haya en España, es que en Inglaterra no son asociaciones socio-políticas, sino asociaciones profesionales que tienen como objetivo el conocimiento y el desarrollo profesional, así que todos los estudiantes consideran que parte de la universidad es pertenecer a un grupo que te da otra perspectiva aparte de la básica de aprobar los exámenes. Esto tiene implicaciones dentro del aula; cuando uno hace una clase de prácticas, los estudiantes aquí dan más su opinión y se explican mejor enfrente de los demás.

 

Gracias a Bolonia, ahora hay más interacción entre estudiante y profesor, y uno se da cuenta que los estudiantes españoles tienen un miedo cerril a que alguien les pregunte algo, hay que obligarles y decirles que les pondremos nota. Aquí la gente habla e interviene aunque no pongamos nota, lo consideran parte de su obligación como estudiante, y lo ven como algo en su beneficio. Buena parte de la diferencia con España no es una cuestión de metodología, que no es tan distinta, sino del «background» que traen los estudiantes del colegio que en Inglaterra les hace tener una relación más bilateral que pasiva con los profesores.

 

Otra cosa que a mí me costaba en España era que yo daba clase de Economía a todo tipo de grados, y notaba que los estudiantes de carreras que no eran Economía tenían una tendencia a decir «¿Qué tengo que estudiarme del libro?» y yo respondía: «el libro es solo un material de apoyo para que aprendas, mírate los problemas que he puesto, los exámenes serán parecidos». Algunos estudiantes todavía intentaban aprobar la asignatura a base de memorizarse el libro… ¡un disparate! Esto viene de una tradición de estudio pasivo y memorístico donde uno tiene que replicar lo que le ha contado el profesor y más vale que no se desvíe de la palabra exacta que le acaba de decir, pero en Economía y los sitios donde yo he trabajado no funcionaba, aunque sí que costaba meter a los estudiantes en esta dinámica por el bagaje que llevaban.

 

¿Entonces incluso en la Carlos III siguen quedando rastros de esta filosofía educativa?

 

Bueno, la Carlos III y la Pompeu Fabra fueron universidades nuevas que se crearon de manera homogénea. Una diferencia que hay entre ellas y otras universidades en España es que la enseñanza de los estudios de Economía no la lleva a cabo solamente un departamento. En la Complutense, por ejemplo, hay dos departamentos de teoría económica, cuatro de economía aplicada, etc. De modo que los grados reciben inputs de distintos departamentos con culturas muy distintas. En la Pompeu Fabra y Carlos III el grado lo controla solo un único departamento con una cultura homogénea, por lo que no hay discrepancias. Los grados se crean de fondo con esta cultura universal, no digo anglosajona porque es así en Alemania, Francia, en los países nórdicos….

España no tiene ninguna universidad entre las top del mundo. ¿Los rankings son injustos, o realmente las carencias son tan serias en comparación con centros en otros países?

 

La mayoría de los rankings tienen en cuenta, básicamente, la investigación que se hace en las distintas universidades. La única excepción en el que hay una clasificación seria sobre la docencia son las clasificaciones de los MBAs, de escuelas de negocios. Éstas tienen en cuenta el valor añadido de la escuela en términos de los salarios de entrada y de salida de los estudiantes. Por tanto, hay que entender que las clasificaciones se basan en la investigación, y que además tienden a ser por universidades completas. En los lugares en España donde se ha podido hacer algo de innovación organizativa, por ejemplo en los departamentos de Economía, no estamos tan mal. Aunque en su conjunto ninguna universidad está por encima de la 100, hay dos o tres departamentos de economía que están entre los 50 mejores del mundo porque han hecho innovación organizativa. ¿Qué es lo que han hecho distinto estos departamentos para romper la barrera del 100 y 50? Sencillamente han aplicado sistemas internacionales de gestión de recursos humanos. Para que lo entienda la gente no universitaria, podríamos decir que una universidad no es tan distinta de un equipo de fútbol. Una universidad tiene un input que no es de máquinas ni capital, sino de capital humano, por ello tenemos que contratar a los mejores «jugadores», los mejores profesores en términos de investigación.

 

La investigación de un profesor es relativamente fácil de evaluar externamente, ya que uno puede ver cuál es su producción investigadora lo que permite intentar conseguir a los mejores. ¿Por qué España no consigue a los mejores investigadores? Tiene que ver con la contratación: a quién traigo de fuera cuando es relativamente joven. El sistema simplemente consiste en hacer anuncios en la prensa internacional científica y después organizar unas reuniones internacionales científicas donde se contrata a candidatos. Esa apuesta por el mercado internacional, no muy distinta a la que hacen nuestros equipos de fútbol, es la que ha hecho que algunas instituciones españolas hayan subido alto en las clasificaciones.

 

Esto es la primera fase, ahora bien, por mucho que yo tenga un muy buen entrenador y un buen gestor deportivo, los jugadores tienen que tener unas condiciones laborales competitivas. ¿Por qué no hemos pasado del 50? ¿Por qué no me quedé en Madrid, sino que acepté trabajar en UCL? Porque las condiciones laborales no son competitivas y los salarios son muy rígidos. En Inglaterra, el rango de salarios para un catedrático va de 1 a 3, es decir, dentro de la escala de catedrático puedo triplicar mi salario. En cambio, en España las diferencias son ínfimas, hay muy pocas diferencias entre catedráticos. Esto hace muy difícil que cuando viene una universidad extranjera y le hace una oferta a un buen profesor, podamos reaccionar. Solo hay algún lugar en Cataluña donde han afrontado este problema. Ésta es una razón fundamental para que a España no le vaya bien en los rankings.

Hoy está más vivo que nunca el debate sobre la adecuación de la memorística, habitual en la educación española, a la actual sociedad del conocimiento. ¿En qué consiste esta «sociedad del conocimiento», y por qué choca con estos métodos memorísticos?

 

Básicamente, una de las características de esto que llamáis «sociedad del conocimiento» es que la tasa de crecimiento de nuevas tecnologías y de nuevos métodos está creciendo mucho en los últimos 20 años, en cuestiones puramente de conocimiento. Esto choca con los métodos memorísticos porque, dada la tasa de obsolescencia de los conocimientos adquiridos, no tiene demasiado sentido saber muchas cosas sino tener capacidad de adaptación y conocer procedimientos para absorber las cosas nuevas que llegan y adaptarlas a las rutinas profesionales.

 

Hay una serie de cosas que pueden ser básicas; por ejemplo, todas las innovaciones pasan por tener una buena base de conocimientos matemáticos porque el conocimiento tiene unas bases estructurales matemáticas. Una buena parte de la adaptación y de la gestión del conocimiento tiene que ver con la comunicación con otras personas, por lo que uno tiene que poder comunicarse de forma oral y escrita. Todo esto son herramientas básicas que uno tiene que conocer, herramientas de construcción e intercambio de conocimiento, pero los contenidos en sí dejan de ser tan importantes, dada la velocidad a la que cambia el conocimiento. Hay unos principios básicos que no van a cambiar, hay una serie de conocimientos que son fundamentales, ya que forman parte del aparato para entender los nuevos desarrollos, y hay otra parte que no es tan importante: la acumulación de conocimiento irrelevante.

 

Sobre todo, lo que es importante es saber combinar y relacionar datos para generar nuevo conocimiento. Un ejemplo concreto: en la clase de Tecnología de la ESO, una parte del temario es aprenderse los tipos de maderas que existen en el mundo y los tipos de materiales construcción. Mis hijos han llegado a memorizar veinte tipos de maderas y veinte tipos de metales, lo que no tiene ningún sentido. Ése es el tipo de cosas que hay que evitar porque no tienen ninguna utilidad. Obviamente hay que aprender cosas, pero hay que decidir qué se aprende y para qué se aprende.

Actualizar los métodos educativos habituales en nuestro país puede parecer, para muchos, un lujo que no responde a una verdadera necesidad de la sociedad española. ¿Realmente es imperativo adaptar el sistema educativo a la actual sociedad del conocimiento, y por qué?

 

Claramente, el sistema productivo es un sistema donde lo que prima es adaptarse a los cambios constantes del mundo y el descubrimiento de nuevos procedimientos para la resolución de problemas. La mayor parte de la gente no va a tener que realizar trabajos rutinarios que son siempre iguales. Es muy importante que la mayor parte de los trabajadores tengan capacidad de adaptación, de resolución de problemas y de investigar cómo hacer cosas. La velocidad a la que están desapareciendo y van a desaparecer actividades tradicionales es brutal. Por ejemplo, hace 50 años mucha gente, por desgracia en su mayoría mujeres, dedicaban gran parte de su vida laboral a mecanografiar, pero hoy en día no hay nadie cuya función laboral principal sea coger textos y ponerlos por escrito. Tendremos que saber utilizar un teclado, pero en esa época la gente ponía en el curriculum el número de palabras por minuto que era capaz de mecanografiar.

 

Ni nos imaginamos el número de profesiones que van a desaparecer. De aquí a 20 años lo más probable es que la mayor parte de camiones y taxis se conduzcan solos, lo que quiere decir que no podemos esperar que sacarnos un título de carnet de conducir nos dé una vida laboral estable. Quizás ni los aviones necesiten pilotos y es posible que la función docente, si existe, se transforme completamente: la clase magistral podría desaparecer del todo. Esto quiere decir que si yo, como profesor, quiero tener trabajo dentro de 20 años, mi capacidad fundamental no va a ser ponerme en frente de un grupo de gente y contar una historia. Eso seguramente pasará a la historia, así que tengo que aprender a hacer nuevas cosas. La velocidad a la que las actividades van desapareciendo hace muy importante que seamos capaces de hacer transiciones de un tipo de trabajo a otro. Esto es muy difícil de hacer con un sistema educativo donde la gente es pasiva, donde no se toma iniciativa y en la cual la gente no es capaz de inventar cosas.

El reciente decreto-ley que permite la flexibilización de la duración de los grados universitarios (el famoso 3+2) ha abierto nuevas tensiones en la opinión pública. ¿Qué opinión te merece esta reforma?

 

Las tensiones en la opinión pública, por desgracia, no han surgido por la cuestión de si el diseño es 3+2 o 4+1 sino que han surgido por la preocupación por la financiación de esa transición. Algo que dicen los críticos, que es razonable, es que 3+2 en general y si se llega hasta el Master es más caro para el individuo que 4+1. De hecho es más caro en general para la sociedad porque los recursos de los Masters son más caros que los necesarios para hacer una titulación de grado. Pero hay que aclarar varios aspectos: es verdad que en muchas partes de Europa se ha ido a un sistema de 3+2 y muchos otros a un 3+1. Nadie dice que tengan que ser de dos años, en el Reino Unido la mayoría son de un año. Así que no tendríamos que ir de 4+1 a 3+2, podría perfectamente ser a 3+1 o incluso dos másteres 3+1+1 en diferentes especializaciones. Que yo sepa no hay ningún estudio serio que diga que 3 es mejor que 4 o que 3+2 es mejor que 4+1, por lo cual me parece que la flexibilidad en general es aceptable.

 

Otra cosa es cómo financia uno el sistema para que no haya una discriminación en el acceso a las distintas titulaciones sobre la base de la renta familiar del estudiante. En Inglaterra esto se ha solucionado sobre la base de préstamos: cuando uno realiza los estudios tanto de grado como de posgrado, al menos a nivel del Master, uno puede financiarse mediante un préstamo que no tiene que devolver hasta que gana suficiente dinero. El préstamo es realizado por un organismo público que se encarga de hacer el aseguramiento en caso de que un estudiante no lo pueda devolver, típicamente porque no gana lo suficiente. Éste es un sistema que, al menos en Inglaterra, garantiza la igualdad de oportunidades porque cualquiera puede pedir el préstamo, y por otro lado es más justo en el sentido de que tal como funciona el sistema español, todas las personas, hagan o no hagan estudios universitarios, están financiando al estudiante universitario, ya que el dinero viene de los fondos públicos.

 

En Inglaterra, el receptor del servicio público es el que realiza el pago en diferido, lo que permite acceder a la universidad a todo el mundo. Se han hecho estudios sobre este tema, y muestran que es más redistributivo un sistema como el de Inglaterra que un sistema como el de España.

 

¿Pero no es cierto que, aunque de manera más indirecta, a una persona que no cursa estudios universitarios también le beneficia que haya graduados ya que éstos suelen estimular la economía y crear puestos de trabajo?

 

Sí, pero hoy en día en España el Estado financia 4/5 partes de los estudios y no es cierto que el rendimiento social de un estudio universitario sea 4/5 partes públicas y 1/5 parte privada. Si acaso, los estudios sugieren que es al revés: solo 1/5 parte va a la sociedad, por tanto el subsidio ha de ser a la inversa en todo caso.

 

Desde ese punto de vista también es apropiado un sistema de financiación con menos subsidio, y los préstamos son importantes porque aunque el rendimiento privado sea muy elevado, es posible que alguien de una familia de pocos recursos y no encuentre financiación hasta que el retorno sea efectivo. El préstamo es la manera ideal de que alguien que va a recibir un beneficio, pero ahora no pueda pagar, pueda ir a la universidad.

La llamada «endogamia» de la universidad española, a pesar de ser criticada por muchos, no parece haber sido prioritaria en las numerosas leyes orgánicas en materia educativa de los últimos años. ¿Cuáles son sus causas y consecuencias, y cómo podría evitarse?

 

Las causas de la endogamia universitaria tienen que ver con que la financiación de las universidades no depende en absoluto de la producción científica o del valor añadido a los estudiantes, sino que depende exclusivamente del número de profesores. Dado que lo único que cuenta para financiarse, básicamente, es el número de profesores, uno no está particularmente interesado en que esos profesores sean buenos. En cambio la lealtad, por ejemplo, para negocios paralelos a la universidad que puedan tener los profesores puede ser más valorada.

 

¿Cómo se evitaría eso? Si lo que queremos es que los profesores sean buenos, ya sea en la docencia o en la investigación, una forma de alinear bien los incentivos de los «insiders» (la gente que toma las decisiones) es que sus decisiones tengan consecuencias en estos términos.

 

¿Por qué los directivos del Real Madrid o el Barcelona contratan buenos futbolistas? Porque saben que la única forma de mantenerse en su puesto es que esos futbolistas que contratan formen parte de un equipo que marque goles y gane competiciones. De hecho, uno observa con una grandísima frecuencia que, por ejemplo, los entrenadores, que son los que controlan más estos temas, cuando un equipo empieza a funcionar mal, son los primeros en dejar el equipo. Y si varios entrenadores lo hacen mal, el siguiente es el presidente. Esto da unos incentivos muy claros al entrenador y al presidente para tomar decisiones adecuadas.

 

Algo muy parecido se puede hacer en la universidad: uno podría financiarla en base a los trabajos que encuentran los estudiantes, o simplemente lo contentos que están. Entonces se puede financiar la parte docente del trabajo diciendo «si tus estudiantes están contentos y encuentran trabajo adecuado, pues yo te voy a financiar mejor». Esto te da incentivos para que esa docencia se haga bien, y que los estudiantes reciban una educación que les capacite personalmente. Esto es sencillo, y de hecho, es exactamente lo que hace que algunas escuelas de negocios españolas  estén entre las mejores del mundo, ya que los estudiantes solo van a ir a aquellas escuelas de negocio que les ayuden a encontrar trabajos adecuados y en las que estén contentos.

 

Hay otra función de la universidad: la investigación, que se puede financiar de la misma manera. Si la investigación que se hace en tu universidad o departamento es de buena calidad, yo voy a darte más dinero por la parte que corresponde a la investigación. De nuevo es algo que no me invento, en Reino Unido tienen un sistema así, en el que cada 6 años se reúnen todos los departamentos y la financiación correspondiente para los años siguientes se atribuye en función de esto. Por ejemplo, este departamento es el primero de Reino Unido, y un comité de evaluación de investigación ha decidido que es el primero. Esto es lo que hace que el departamento esté continuamente buscando a la mejor gente, que va a «meter los goles» que hace que «ganemos las competiciones»;  el sistema de financiación tiene que ser uno en el cual un error tenga consecuencias.

 

Si yo contrato a mi primo, y mi primo es un cenutrio, pues eso tiene que dolerme, porque si no…. Y si no, si uno tiene los incentivos bien alineados, ya me puedo dejar de preocupar de si contrato a mi primo o no. Quizás mi primo es un gran futbolista, entonces si en lugar de preocuparse tanto por el procedimiento de cómo se contrata decimos: ¿sabes qué?, no se va a vigilar a quién contratas. La gente en España que no conoce cómo funciona la universidad me pregunta cómo me han contratado aquí en UCL. Yo les digo que vine, di una charla, me entreviste con unos cuantos, y me hicieron una oferta. ¡Y ya está! No hubo un concurso, simplemente presenté mi currículum, me entrevistaron, igual que a otra gente. No hay una supervisión por parte del Estado ni por parte de nadie, porque ya están los incentivos bien alineados.

Cuando uno lo hace así no se tiene que preocupar tanto. La endogamia en sí no es un problema. Por ejemplo, el Barça es un equipo endogámico ya que muchos de sus jugadores vienen de la cantera, pero a nadie le preocupa porque todo el mundo sabe que los incentivos de la gente que contrata son bien claros: si tu equipo marca goles, mantendrás tu trabajo, si no, no.

 

Siguiendo con la analogía futbolística, en España vemos que el Barça y el Madrid consiguen la inmensa mayoría del dinero de las televisiones en detrimento de los equipos «de abajo». ¿Este sistema no marginaría a las universidades  pequeñas y sus estudiantes?

 

Volvemos a cómo financias a tus estudiantes. Primero, las escuelas de negocio españolas tienen estudiantes no solo de toda España, sino de todo el mundo, porque producen un servicio de tanta calidad que la gente está dispuesta a pagar para venir. Uno puede hacer como hace Reino Unido, Alemania, etc… Los estudiantes que quieren ir a estudiar a otra ciudad reciben una beca y/o préstamo que les permite vivir fuera de casa mientras cursan sus estudios de grado. A mí me parece que esto es mejor que intentar que haya una universidad buena en todas partes. Lo razonable sería que en España los mejores estudiantes vayan a las mejores universidades, sean de donde sean, y los madrileños y barceloneses que no entren en La Carlos III o la Pompeu Fabra, vayan, por ejemplo, a la Universidad de Alicante, que es una buena universidad.

 

¿Sería posible en España si tenemos en cuenta la situación económica?

 

Seguramente habría costado menos dinero crear un sistema de becas en el que la gente pueda ir a universidades variadas que crear una universidad en cada municipio, que es lo que sucede ahora. Incluso ahora no es obvio que no sea mejor un sistema donde los estudiantes puedan estudiar donde quieran y simplemente paguen por vivir fuera de casa. De entrada, dinamizaría los mercados de alquiler en una cantidad de lugares, que no es irrelevante. En segundo lugar, dado que se hace con préstamos y que los prestamos los hace un instituto de crédito oficial, esto no entra en déficit público, ya que es un préstamo. No entra en la deuda pública. Y el Instituto de Crédito Oficial (ICO)  puede financiarse directamente en Bruselas o Frankfurt en el Banco Central Europeo, ya que un crédito para un estudiante universitario tiene una garantía elevada de pago, a pesar de que haya algo de paro.

 

No me parece que sea un disparate, desde el punto de vista económico, generar una situación en la que los estudiantes que quieren ir a Madrid o Barcelona, o que quieren ir a estudiar a Alicante porque tiene un gran departamento de Economía y una excelente facultad de Medicina puedan ir… ¿Por qué no van a poder ir? Yo tengo un sobrino en Albacete que es brillantísimo, que quiere hacer medicina y probablemente tenga nota para entrar en alguna facultad de España. Pero está muy agobiado porque la única que se puede permitir es la de Albacete, porque es donde vive. Esto es una pena, porque seguramente pueda entrar en otras por nota, pero se agobia. Yo me he ofrecido a darle el préstamo, porque sé que tiene muchas garantías y no me cabe la más mínima duda de que mi sobrino me va a devolver el dinero. ¿Por qué no va hacer esto el Estado? Tiene más capacidad que yo y puede ir a Frankfurt para que le deje dinero el BCE. Me parece que desde el punto de vista de equidad social, es una lástima que un chaval de Albacete no pueda ir a la Complutense a estudiar Medicina si puede académicamente. Además, esto permitiría mayor movilidad social y territorial: los estudiantes «buenos» españoles que van de un lado a otro generan un sentido de pertenencia a «algo más grande» que su propio lugar de nacimiento. Esto tiene un valor; se genera valor por muchos motivos, no me parece que el coste que pueda suponer al año, unos 5000 euros, sea disparatado. Una carrera de 4 años supondría 20,000 euros, que no me parece que sea algo que no se pueda pagar, ya que no es deuda pública.

Para terminar… características del sistema universitario español que consideres positivas, y qué otras reformas (aparte de las mencionadas previamente) harías con urgencia.

 

La situación que había cuando yo me fui de España para hacer el doctorado en el año 87 comparada con la actual, a pesar de los problemas que puedan quedar, no tiene nada que ver. El sistema universitario es muchísimo mejor en cuestiones tangibles, como el número de publicaciones, de citas… En lo que es más fundamentalmente medible, España ha dado un salto cuántico, y ahora no estamos en los primeros puestos, en la «Champions», pero estamos en un puesto decente en primera división. Esto hay que cuidarlo, porque se puede degradar, se puede bajar a segunda división si seguimos haciendo recortes indiscriminados.

 

También en lo docente ha mejorado. Por ejemplo, antes en la universidad había muchos profesores que a lo mejor iban a clase solo el 50% del tiempo, había otros que iban el 100% pero había otros que incluso iban el 20%. Esto es impensable hoy en día, incluso en la peor universidad de España. Parecerá una tontería a día de hoy, pero es un progreso razonable. Cada vez es más raro que haya un profesor que decida por su cuenta el programa de estudios, y que no tenga que ver nada con los estándares universales de la disciplina. Incluso en la peor universidad de España es muy raro que haya un profesor que no esté dando el libro de economía básico y universal y que no sepa de qué va. Hace 20 o 30 años en las «mejores universidades de España» eso era perfectamente posible.

 

Por ejemplo, la universidad de Santiago de Compostela, que no es particularmente distinguida en Economía, ha producido el mejor estudiante de doctorado de segundo año que tenemos aquí en University College London. Eso quiere decir que los procedimientos están lo suficientemente homogeneizados como para que estudiantes en universidades no necesariamente de élite puedan destacar en el mundo. Esto indica una mejora sustantiva, al menos en Economía, que es lo que yo conozco. Tanto en investigación como en docencia hemos mejorado de una manera tangible.

 

La reforma fundamental es la que he mencionado antes: hacer un sistema de financiación de las universidades con incentivos bien alineados respecto a las necesidades de la sociedad. Lo demás únicamente requiere un poco de flexibilidad para que las universidades se puedan adaptar y competir un poco: abrir los abanicos salariales para que uno pueda hacer ofertas buenas para gente especial, y más flexibilidad respecto a las horas lectivas. Yo paso dando clase la mitad del tiempo que otra gente, y el doble que otros profesores. Flexibilidad en términos de la dedicación del tiempo a docencia e investigación sería también un complemento importante para un sistema de financiación que permita realmente competir a las universidades. Yo creo que una vez que haces las dos cosas ya no tienes que preocuparte de mucho más.

 

 

Entrevista: Equipo ACTUA.

 

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